La crisis interna del Partido Popular debe ser mucho más fuerte de lo que aparenta, que ya es aparentar. Ayer, en el Hospital Ramón y Cajal, en la inauguración de un novedoso Servicio de Maquillaje Corrector; Esperanza Aguirre, el perejil de todas las salsas, verde como ella misma, fue puesta de ese mismo color durante todo el tiempo que permaneció en el centro hospitalario y aguantó los gritos, pitada y abucheos con una enorme sonrisa abierta y francachona; me atrevería incluso a decir que agradecida, en comparación con lo que debe ocurrir un día si y otro también en el interior de la sede de Genova,13 del Percebe (gallego, por supuesto).
El motivo de tan estruendosa pitada del personal sanitario, más la huelga en defensa de la Escuela Pública de esta semana (y las que vendrán), no es otro que la lógica respuesta al insaciable afán privatizador del Gobierno de la Comunidad de Madrid. Ya lo veníamos avisando desde hace tiempo: van a privatizar hasta la Cruz Roja y, no es por ser agorero, pero se van cumpliendo uno a uno los peores vaticinios:
Se ha consumado ya la entrega a manos privadas, sin ofrecer resistencia, del colegio de El Álamo (paradójico) que ha recaído para los próximos 50 años, en las garras de una empresa sin ninguna experiencia en el sector (en el sector de la Educación, no en el de ganar pasta).
En el tramo de 0 a 6 años, las escuelas infantiles en manos privadas ya están preparando una oferta de actividades, fuera de programa, para que, previo paso por Caja, tengan a nuestras criaturitas entretenidas unas horas más. Si añadimos a esto el cambio de baremación orquestado para minar la calidad de las Escuelas Infantiles Públicas, el mensajito que nos van a transmitir cualquier día de estos es evidente: Teníamos razón, la iniciativa privada en materia educativa se muestra y consolida como la de mejor calidad y, por unos pocos euros más, podrá tener la misma exclusividad que los ricos de toda la vida. ¿Quién ofrece más por menos?
Del ámbito de la Salud Pública, todo lo que digamos es poco: Descapitalización de la Red Pública de Salud, vía presupuestos. Se cubren las plazas de profesionales de medicina y enfermería en los hospitales nuevos (privados), a costa del personal de los hospitales anteriores (públicos) con lo que dejan con el culo al aire a unos para vestir a los otros. Desmantelamiento de los laboratorios clínicos públicos. Privatización de los ambulatorios. Derivación de pruebas diagnósticas y pequeña cirugía a centros privados.
... y todo esto con una escalada en las listas de espera que ríete tú de los precios del petróleo.
Iba a decir que negros nubarrones se ciernen sobre nuestras cabezas, pero estos son capaces de privatizar la lluvia.
sábado, 24 de mayo de 2008
jueves, 8 de mayo de 2008
¡HAY QYE SER GILIPOLLAS!
Acabo de llegar de la concentración convocada en la Pza de la Constitución, contra la política de vivienda (más bien, política de constructoras) del gobierno de Esperanza Aguirre y he sido testigo de la infinita capacidad del ser humano para hacer el más espantoso de los ridículos sin, siquiera, ruborizarse mínimamente.
No sé cuántas personas podrán caber en la plaza ¿1.500, 2000? Lo cierto es que entre la multitud que la llenaba, estratégicamente colocados junto al escenario, había 37 (si, 37, los he contado) energúmenos, armados con bocinas neumáticas y de pulmón, empeñados en que el resto de asistentes no nos enteráramos de lo que se decía en el escenario (error, la megafonía funcionó eficazmente).
Las intervenciones de Coy, Pedro Castro, Gregorio Gordo y Tomás Gómez fueron constantemente jaleadas y aplaudidas por la inmensa mayoría de quienes estábamos allí por lo importante del mensaje, contra la brutal subida del módulo de vivienda protegida perpetrado por Esperanza Aguirre y, también, en contraposición a la actitud antidemocrática del denominado Comando Vociferante que, ensordecido, asfixiado y afónico, ha sido incapaz de conseguir su objetivo, que no era otro que reventar la concentración (¡Qué lástima, muchachos!).
Mención especial merece el cruce de mensajes en hojas de papel imprimidas por los ex PSG (YO NO ESTOY EN PSG, MI DINERO SI) y por el mencionado Comando Vocifernte (YO NO ME RINDO), afortunadamente, estos últimos, no han copiado el eslogan de Media Markt y se han evitado el choteo consiguiente.
Un ejemplo ilustrativo: Durante la intervención de uno de los oradores, uno de estos muchachitos descontentos con nuestros representantes democráticos pero encantados con el trato que les ha ofrecido un presunto delincuente, no sé si para enfatizar más sus gritos o acusaciones, sacó de su cartera un billete de 50 € y empezó a ondearlo. En ese momento, un espabilado se acercó por detrás y, limpiamente, le levantó el billete (ignoro si el ratero era de la directiva de PSG, no pude verle la cara). El hombre, sorprendido, se quedó mirando fugazmente el billete que desaparecía entre la multitud, después, resignado, volvió a abrir su cartera y sacó otro que sujetó más fuerte esta vez. Aplicando este hecho al cruce de mensajes, bien podían haber rotulado: PSG SE QUEDA NUESTRO DINERO PERO NO IMPORTA,TENEMOS MÁS.
El problema no es que les hayan engañado, estafado y presuman de ello, lo verdaderamente grave es que se enfaden porque los demás no hemos tragado.
¡Hay que ser gilipollas!
No sé cuántas personas podrán caber en la plaza ¿1.500, 2000? Lo cierto es que entre la multitud que la llenaba, estratégicamente colocados junto al escenario, había 37 (si, 37, los he contado) energúmenos, armados con bocinas neumáticas y de pulmón, empeñados en que el resto de asistentes no nos enteráramos de lo que se decía en el escenario (error, la megafonía funcionó eficazmente).
Las intervenciones de Coy, Pedro Castro, Gregorio Gordo y Tomás Gómez fueron constantemente jaleadas y aplaudidas por la inmensa mayoría de quienes estábamos allí por lo importante del mensaje, contra la brutal subida del módulo de vivienda protegida perpetrado por Esperanza Aguirre y, también, en contraposición a la actitud antidemocrática del denominado Comando Vociferante que, ensordecido, asfixiado y afónico, ha sido incapaz de conseguir su objetivo, que no era otro que reventar la concentración (¡Qué lástima, muchachos!).
Mención especial merece el cruce de mensajes en hojas de papel imprimidas por los ex PSG (YO NO ESTOY EN PSG, MI DINERO SI) y por el mencionado Comando Vocifernte (YO NO ME RINDO), afortunadamente, estos últimos, no han copiado el eslogan de Media Markt y se han evitado el choteo consiguiente.
Un ejemplo ilustrativo: Durante la intervención de uno de los oradores, uno de estos muchachitos descontentos con nuestros representantes democráticos pero encantados con el trato que les ha ofrecido un presunto delincuente, no sé si para enfatizar más sus gritos o acusaciones, sacó de su cartera un billete de 50 € y empezó a ondearlo. En ese momento, un espabilado se acercó por detrás y, limpiamente, le levantó el billete (ignoro si el ratero era de la directiva de PSG, no pude verle la cara). El hombre, sorprendido, se quedó mirando fugazmente el billete que desaparecía entre la multitud, después, resignado, volvió a abrir su cartera y sacó otro que sujetó más fuerte esta vez. Aplicando este hecho al cruce de mensajes, bien podían haber rotulado: PSG SE QUEDA NUESTRO DINERO PERO NO IMPORTA,TENEMOS MÁS.
El problema no es que les hayan engañado, estafado y presuman de ello, lo verdaderamente grave es que se enfaden porque los demás no hemos tragado.
¡Hay que ser gilipollas!
viernes, 25 de abril de 2008
MENUDO FIESTÓN
No tenemos del todo claro en qué consiste eso del liberalismo (versión Aguirre) pero, poco a poco, vamos comprendiendo algo. Se trataría, así en tres brochazos, de que la Lideresa se sienta libre para hacer y deshacer lo que le dé la gana, cuando le plazca y como le apetezca. Siempre con el noble objetivo de que gane un montón de pasta quien ya tiene un montón de pasta, desmontando y trasladando a manos privadas toda la estructura pública de la que se ha dotado el Estado en los últimos 30 años y, lo último de momento, retornando briosa a las tesis del Nacional-Catolicismo.
Menudo fiestón el que nos espera.
Esto nos pasa como consecuencia de tanta inauguración con repetición y tanto paseo de hospital en hospital. De tanto ver por los pasillos vacíos el cartelito de Sala de Curas, la aguerrida Aguirre vio la luz. ¡¡Eureka!!
La incorporación de los curas a la Comisión de Ética de los hospitales, es sólo la primera de una serie de actuaciones a emprender en un futuro próximo:
- Declarar endemoniados a los enfermos de epilepsia.
- El Mal de Parkinson volverá a denominarse Baile de San Vito y la apendicitis Cólico Miserere.
- Dotación de escapularios con el texto “¡Detente Mal!”, a todos los pacientes en lista de espera.
- Todo el personal de enfermería (masculino y femenino) irá ataviado con hábito y tocado con teja.
- En las Salas de Cuidados Paliativos, allá donde existan, no habrá más fármacos que los Santos Oleos.
- A la entrada de cada quirófano se colocará una placa con la inscripción “Errare humanum est”
- ...
No es cuestión de trivializar ni frivolizar con un asunto tan grave, síntoma de la deriva ultraconservadora que toma cualquier cosa que sea tocada por la varita “liberaloide” del Partido Popular de Madrid pero, de alguna manera, había que sacar al exterior toda el enfado que produce ser testigo de las trapacerías de esta panda de filibusteros de lo público.
Hay que hacer algo YA.
Menudo fiestón el que nos espera.
Esto nos pasa como consecuencia de tanta inauguración con repetición y tanto paseo de hospital en hospital. De tanto ver por los pasillos vacíos el cartelito de Sala de Curas, la aguerrida Aguirre vio la luz. ¡¡Eureka!!
La incorporación de los curas a la Comisión de Ética de los hospitales, es sólo la primera de una serie de actuaciones a emprender en un futuro próximo:
- Declarar endemoniados a los enfermos de epilepsia.
- El Mal de Parkinson volverá a denominarse Baile de San Vito y la apendicitis Cólico Miserere.
- Dotación de escapularios con el texto “¡Detente Mal!”, a todos los pacientes en lista de espera.
- Todo el personal de enfermería (masculino y femenino) irá ataviado con hábito y tocado con teja.
- En las Salas de Cuidados Paliativos, allá donde existan, no habrá más fármacos que los Santos Oleos.
- A la entrada de cada quirófano se colocará una placa con la inscripción “Errare humanum est”
- ...
No es cuestión de trivializar ni frivolizar con un asunto tan grave, síntoma de la deriva ultraconservadora que toma cualquier cosa que sea tocada por la varita “liberaloide” del Partido Popular de Madrid pero, de alguna manera, había que sacar al exterior toda el enfado que produce ser testigo de las trapacerías de esta panda de filibusteros de lo público.
Hay que hacer algo YA.
domingo, 20 de abril de 2008
DEMOLICIONES GODZILLA
Ha llegado un momento en que el gobierno regional no nos da un momento de tranquilidad, nos tiene en un permanente estado de tensión, a la espera de cuál va a ser la siguiente tropelía que perpetren. Hemos de reconocer que su capacidad destructiva es tal, que cualquier día vamos a descubrir que la mediática lideresa no es otra cosa que Godzilla pasada por Corporación Dermoestética.
Basándose en la estrategia del divide y vencerás, elevada a la máxima potencia, nos tiene los cabreos y sus pertinentes respuestas repartidos por varios frentes, a saber:
En Educación, goteo permanente de privatizaciones, incluyendo una medida inédita, la de pasar a manos privadas centros de titularidad pública que, una vez asfixiados por la vía presupuestaria, recaen, casualmente, en manos de los colegios religiosos que acuden al rescate mediante la socorrida fórmula de los conciertos. Ahora bien, no contenta con eso, Lucía Figar, al dictado de su casa matriz, la FAES, ha metido también a las Escuelas Infantiles (que no guarderías) en la lista de Entidades Desguazables, con una serie de medidas recogidas en un Decreto que tiene soliviantados hasta a los bebés.
En cuanto a Vivienda, también vía decreto, han mostrado el hormigón de su verdadero rostro y para quién trabajan; para las grandes constructoras y mega inmobiliarias que aprovecharán la crisis económica para no dejar de llenar sus rebosantes arcas a costa de sangrar la parte débil de este asunto, las personas, en su mayoría jóvenes, necesitadas de vivienda. La brutal subida del módulo de vivienda protegida, entre otras medidas, también graves, es sólo un ejemplo de su facilidad para discernir entre quien vota y quien paga.
De Telemadrid, sólo hace falta tomarse un chupito de Primperán y ver un informativo. No expreso los adjetivos que se me pasan por la cabeza porque todos son constitutivos de delito.
Aún siendo los temas expresados de una gravedad monstruosa, están obteniendo una respuesta social y mediática interesante, disponiendo de importantes foros de opinión y movilización que se trabajan para que la sociedad adquiera conciencia de la trascendencia de estos hechos y sus consecuencias.
A la sombra de lo anterior y de puntillas, sin hacer ruido; el arrebatador (interprétese como se quiera) Consejero de Sanidad, Juan José Güemes, sigue imparable en su tarea de liquidar la Red de Salud Pública: Derivación de un sin fin de pacientes a centros privados, pagados con dinero público; construcción y puesta en marcha de 8 hospitales de gestión también privada (que da pavor pensar cómo está previsto pagarlos); desaparición, ya perpetrada del IMS, Instituto Madrileño de Salud; desmantelamiento de los laboratorios clínicos de los hospitales públicos, labor efectuada ahora por laboratorios privados; estigmatización de las clases médica y de enfermería, con atropello de sus condiciones laborales y salariales y lo próximo, privatización de la Atención Primaria en general y los ambulatorios en particular. Todo esto, además, con aumento de las listas de espera y deterioro de la calidad de la atención. A esta situación, de toda la vida, se le ha llamado JUGAR CON NUESTRA SALUD.
No es cuestión de ser alarmista (creo que me quedo corto) pero, ¿Sería el momento de plantearse alguna movilización general? Las movilizaciones sectoriales están bien, son útiles y, además, llevan detrás un importante esfuerzo pedagógico pero, a mi juicio, no dan conciencia del verdadero alcance del destrozo público que se está llevando a cabo en la Comunidad de Madrid.
A ver si hay suerte y Godzilla y sus Godzillitos, se distraen un poco en sus peleas internas en el Partido Popular y dejan a la gente vivir en paz.
Basándose en la estrategia del divide y vencerás, elevada a la máxima potencia, nos tiene los cabreos y sus pertinentes respuestas repartidos por varios frentes, a saber:
En Educación, goteo permanente de privatizaciones, incluyendo una medida inédita, la de pasar a manos privadas centros de titularidad pública que, una vez asfixiados por la vía presupuestaria, recaen, casualmente, en manos de los colegios religiosos que acuden al rescate mediante la socorrida fórmula de los conciertos. Ahora bien, no contenta con eso, Lucía Figar, al dictado de su casa matriz, la FAES, ha metido también a las Escuelas Infantiles (que no guarderías) en la lista de Entidades Desguazables, con una serie de medidas recogidas en un Decreto que tiene soliviantados hasta a los bebés.
En cuanto a Vivienda, también vía decreto, han mostrado el hormigón de su verdadero rostro y para quién trabajan; para las grandes constructoras y mega inmobiliarias que aprovecharán la crisis económica para no dejar de llenar sus rebosantes arcas a costa de sangrar la parte débil de este asunto, las personas, en su mayoría jóvenes, necesitadas de vivienda. La brutal subida del módulo de vivienda protegida, entre otras medidas, también graves, es sólo un ejemplo de su facilidad para discernir entre quien vota y quien paga.
De Telemadrid, sólo hace falta tomarse un chupito de Primperán y ver un informativo. No expreso los adjetivos que se me pasan por la cabeza porque todos son constitutivos de delito.
Aún siendo los temas expresados de una gravedad monstruosa, están obteniendo una respuesta social y mediática interesante, disponiendo de importantes foros de opinión y movilización que se trabajan para que la sociedad adquiera conciencia de la trascendencia de estos hechos y sus consecuencias.
A la sombra de lo anterior y de puntillas, sin hacer ruido; el arrebatador (interprétese como se quiera) Consejero de Sanidad, Juan José Güemes, sigue imparable en su tarea de liquidar la Red de Salud Pública: Derivación de un sin fin de pacientes a centros privados, pagados con dinero público; construcción y puesta en marcha de 8 hospitales de gestión también privada (que da pavor pensar cómo está previsto pagarlos); desaparición, ya perpetrada del IMS, Instituto Madrileño de Salud; desmantelamiento de los laboratorios clínicos de los hospitales públicos, labor efectuada ahora por laboratorios privados; estigmatización de las clases médica y de enfermería, con atropello de sus condiciones laborales y salariales y lo próximo, privatización de la Atención Primaria en general y los ambulatorios en particular. Todo esto, además, con aumento de las listas de espera y deterioro de la calidad de la atención. A esta situación, de toda la vida, se le ha llamado JUGAR CON NUESTRA SALUD.
No es cuestión de ser alarmista (creo que me quedo corto) pero, ¿Sería el momento de plantearse alguna movilización general? Las movilizaciones sectoriales están bien, son útiles y, además, llevan detrás un importante esfuerzo pedagógico pero, a mi juicio, no dan conciencia del verdadero alcance del destrozo público que se está llevando a cabo en la Comunidad de Madrid.
A ver si hay suerte y Godzilla y sus Godzillitos, se distraen un poco en sus peleas internas en el Partido Popular y dejan a la gente vivir en paz.
domingo, 13 de abril de 2008
GENES REPUBLICANOS (77 AÑOS YA)
Todas las noches se repetía la misma liturgia, al menos eso creía yo, se reunían alrededor de la mesa camilla mis abuelos, sus hermanas y sus maridos. En el centro, dominándolo todo, la radio, ese aparato arcaico, de madera barnizada con teclas y botones de porcelana, con una ventana de cristal ahumado, alargada, donde estaban escritas las mayores ciudades del mundo, colocadas por continentes, sobre las que se deslizaba la fina aguja del dial. Una preciosidad.
Algunas noches, sobre todo cuando no había colegio, me quedaba a dormir en casa de mis abuelos e, inevitablemente, me despertaba el sonido oscilante entre agudo y grave de la sintonización del aparato que rompía el silencio sacrosanto que mantenía mi familia, esperando impaciente que, de las entrañas de madera y lámparas, surgiera la voz. El sonido era de una calidad deplorable, entrecortado a veces y en otras se perdía y volvía dubitativo. Daba igual, estaba hablando La Pasionaria y yo les veía fascinado, en pijama, desde la oscuridad del pasillo.
Si alguien osaba hacer algún comentario o sólo toser, mi abuela, la matriarca, lo hacía callar con una mirada conminatoria; su incipiente sordera unida a la devoción que sentía por esa voz daban a sus ojos una extraña expresión, mezcla de emoción, furia y lágrimas contenidas por el orgullo. Todos los demás callaban y mi abuelo le pasaba el brazo por los hombros.
Una mañana no pude contener la curiosidad y le pregunté.
Se sentó conmigo en uno de los sillones de mimbre y me atusó el pelo. Me habló de los tiempos felices de La República, de la alegría que se respiraba por las calles, de su juventud, de la ilusión por la libertad, de cuando nació mi padre y... de La Guerra. De los bombardeos, de que pasaron tanta hambre que tenían que comer la carne de las mulas que mataban las bombas, del No Pasarán y de La Pasionaria, la mujer más valiente que había existido y de los Nacionales y todas las barbaridades que cometieron. Según avanzaba su tono de voz se iba haciendo más serio y su mirada más y más dura. Habían sufrido mucho y se reprimía sin éxito para no transmitirme la tristeza que le desbordaba.
Aquellas noches de La Pirenaica me marcaron y, ya de mayor, conocí la historia y también La Historia.
No viví La República pero cuando la tricolor se lleva en los genes, no es difícil saber por qué soy republicano.
Hay mucho trabajo por hacer. Nos merecemos la III República
Algunas noches, sobre todo cuando no había colegio, me quedaba a dormir en casa de mis abuelos e, inevitablemente, me despertaba el sonido oscilante entre agudo y grave de la sintonización del aparato que rompía el silencio sacrosanto que mantenía mi familia, esperando impaciente que, de las entrañas de madera y lámparas, surgiera la voz. El sonido era de una calidad deplorable, entrecortado a veces y en otras se perdía y volvía dubitativo. Daba igual, estaba hablando La Pasionaria y yo les veía fascinado, en pijama, desde la oscuridad del pasillo.
Si alguien osaba hacer algún comentario o sólo toser, mi abuela, la matriarca, lo hacía callar con una mirada conminatoria; su incipiente sordera unida a la devoción que sentía por esa voz daban a sus ojos una extraña expresión, mezcla de emoción, furia y lágrimas contenidas por el orgullo. Todos los demás callaban y mi abuelo le pasaba el brazo por los hombros.
Una mañana no pude contener la curiosidad y le pregunté.
Se sentó conmigo en uno de los sillones de mimbre y me atusó el pelo. Me habló de los tiempos felices de La República, de la alegría que se respiraba por las calles, de su juventud, de la ilusión por la libertad, de cuando nació mi padre y... de La Guerra. De los bombardeos, de que pasaron tanta hambre que tenían que comer la carne de las mulas que mataban las bombas, del No Pasarán y de La Pasionaria, la mujer más valiente que había existido y de los Nacionales y todas las barbaridades que cometieron. Según avanzaba su tono de voz se iba haciendo más serio y su mirada más y más dura. Habían sufrido mucho y se reprimía sin éxito para no transmitirme la tristeza que le desbordaba.
Aquellas noches de La Pirenaica me marcaron y, ya de mayor, conocí la historia y también La Historia.
No viví La República pero cuando la tricolor se lleva en los genes, no es difícil saber por qué soy republicano.
Hay mucho trabajo por hacer. Nos merecemos la III República
sábado, 5 de abril de 2008
¡MOLA! SE QUEDA UNO MUY A GUSTO
Leo hoy un artículo de Manuel Rivas que define un concepto tan interesante que puede marcar tendencia en el futuro, tanto por lo que tiene de consustancial a la naturaleza humana, como por el componente políticamente incorrecto que destila. Se trata del “Hartismo”, o lo que es igual: Manifestar públicamente, sin miedos, reparos o cautelas de tipo moral o social; todas las cosas de las que estamos hartos. Sencillo y atractivo ¿verdad?
Como prueba, sin ensayo previo, así, de sopetón, voy a hacer un ejercicio iniciático de hartismo. Como diría un niño pequeño que tiene que cantar en público por primera vez: ¡A ver cómo me sale!
Estoy definitivamente harto de PSG. Aburre casi tanto como apesta.
Mi hartazgo no tiene parangón cada vez que compruebo que el trabajo desarrollado por el ayuntamiento de una ciudad de 170.000 habitantes, se paraliza y supedita cada vez que el Getafe consigue un éxito deportivo. Amigos, lo que quieras pero el borrico en la linde.
Hartura, lo que se dice hartura, la que me producen los dolientes compañeros, de todo signo, que te cuentan que no se explican los resultados de Izquierda Unida, que no nos los merecemos y que sufren mucho por nosotros. La condescendencia y las palmaditas os las podéis ahorrar. En serio.
Siguiendo con este asunto, estoy hasta los tuétanos de los opinadores mediáticos que se empeñan en hacerle la autopsia a alguien que está muy vivo. Luego dirán que se quedó en la mesa de operaciones. No os vamos a dar ese gusto.
Me hartan, de matrícula de honor, todos estos simpáticos jovenzuelos que socializan sin mesura y ventanillas abiertas, el sonido de los mega-equipos instalados en sus vehículos hasta tal punto que, recluido en el último rincón de tu casa, no escuchas tus propios pensamientos. Y qué mal gusto tienen los jodíos.
Mi cerebro se bloquea, completamente saturado de todas esas personas cuyo principal tema de conversación son ellas mismas. Da igual de lo que hables y lo importante del asunto; a ella, a su tía, a su hijo, a su vecino o a una amiga le pasó algo parecido. ¡Y a mí qué coño me importa!
Verdaderos espumarajos de odio me producen, todos los graciosillos, frustrados y fracasados, que se sienten obligados a sacar de paseo su masculinidad casposa, de taberna de pueblo, cada vez que se produce un caso de violencia machista. Volved a la caverna de una puta vez.
Como arranque no está mal, se queda uno muy a gusto.
Si te apetece deja, en forma de comentario, las cosas que te tienen “hasta aquí”. Podemos iniciar la enciclopedia de la hartura o la “Hartipedia”. A ver hasta donde llegamos.
Como prueba, sin ensayo previo, así, de sopetón, voy a hacer un ejercicio iniciático de hartismo. Como diría un niño pequeño que tiene que cantar en público por primera vez: ¡A ver cómo me sale!
Estoy definitivamente harto de PSG. Aburre casi tanto como apesta.
Mi hartazgo no tiene parangón cada vez que compruebo que el trabajo desarrollado por el ayuntamiento de una ciudad de 170.000 habitantes, se paraliza y supedita cada vez que el Getafe consigue un éxito deportivo. Amigos, lo que quieras pero el borrico en la linde.
Hartura, lo que se dice hartura, la que me producen los dolientes compañeros, de todo signo, que te cuentan que no se explican los resultados de Izquierda Unida, que no nos los merecemos y que sufren mucho por nosotros. La condescendencia y las palmaditas os las podéis ahorrar. En serio.
Siguiendo con este asunto, estoy hasta los tuétanos de los opinadores mediáticos que se empeñan en hacerle la autopsia a alguien que está muy vivo. Luego dirán que se quedó en la mesa de operaciones. No os vamos a dar ese gusto.
Me hartan, de matrícula de honor, todos estos simpáticos jovenzuelos que socializan sin mesura y ventanillas abiertas, el sonido de los mega-equipos instalados en sus vehículos hasta tal punto que, recluido en el último rincón de tu casa, no escuchas tus propios pensamientos. Y qué mal gusto tienen los jodíos.
Mi cerebro se bloquea, completamente saturado de todas esas personas cuyo principal tema de conversación son ellas mismas. Da igual de lo que hables y lo importante del asunto; a ella, a su tía, a su hijo, a su vecino o a una amiga le pasó algo parecido. ¡Y a mí qué coño me importa!
Verdaderos espumarajos de odio me producen, todos los graciosillos, frustrados y fracasados, que se sienten obligados a sacar de paseo su masculinidad casposa, de taberna de pueblo, cada vez que se produce un caso de violencia machista. Volved a la caverna de una puta vez.
Como arranque no está mal, se queda uno muy a gusto.
Si te apetece deja, en forma de comentario, las cosas que te tienen “hasta aquí”. Podemos iniciar la enciclopedia de la hartura o la “Hartipedia”. A ver hasta donde llegamos.
jueves, 20 de marzo de 2008
LA SEDE DE LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN SE TRASLADA A e-Bay
Hay que reconocerles que se lo saben montar muy bien. Después de una temporadita preparándose el terreno mediante globos sonda, estrategias de desgaste, entrenamiento previo y despliegue mediático con sus voceros de cabecera; por fin se han puesto en marcha en un movimiento claro de la apertura siciliana, la mafiosa que no la ajedrecística. Ayer miércoles se consumó la maniobra de privatización, al mejor postor, del Colegio Público Miguel Ángel Blanco de la localidad de El Álamo, amparándose en que el ayuntamiento, gobernado, qué casualidad, por el Partido Popular, no tiene dinero para atender los gastos generados por su funcionamiento.
No era cuestión de ser agoreros pero, desde el primer día, se notaba que bajo la espesa y mullida lana del cordero aparecía el ralo y desigual pelaje del lobo. Siendo esto preocupante lo es más que no haya sido más que un disfraz sobre un disfraz porque, ahora se aprecia con nitidez, bajo la piel del lobo asoman desafiantes las poderosas garras de un buitre que, con precisión quirúrgica, se aplica a la tarea de despedazar los tejidos de la Enseñanza Pública. Previamente debilitada al reducirle implacablemente la dosis presupuestaria de alimento.
La jugadita, llegado este momento de la estrategia, se luce con descaro: La Consejera, Lucía Figar, manifiesta que está dispuesta a ofrecer los conciertos educativos que sean necesarios para privatizar (¡Huy, perdón! concertar) todos los centros cuyos ayuntamientos los soliciten. No sé si lo he entendido bien; no se puede dotar a los presupuestos del dinero suficiente para garantizar una Enseñanza Pública de calidad y, sin embargo, hay dinero a espuertas para cometer esta tropelía. Seguramente soy muy malpensado pero esto es lo que parece: Primero te ahogo y después acudo raudo al rescate.
Debo estar un poco perdido en esto de las relaciones entre política y dineros porque, desde siempre, yo tenía entendido que el fin último (y legítimo) de una empresa es conseguir beneficios y si la gestión privada de los colegios permite un trasvase de dinero público a manos privadas que prestan un servicio y obtienen beneficios ¿No sería mejor que esa cifra, mediante la gestión pública, redundase directamente en aumentar la calidad de la enseñanza? ¿Quién serían los beneficiarios, los sufridos ciudadanos o los empresarios, se vistan de traje o de sotana? Sólo pararme a pensar en el ideario que transmitirían a los estudiantes me pone los pelos de punta ¿Tendrán previsto montar una especie de vivero de futuros votantes del PP? Tampoco sería recomendable pasar por alto la situación en la que se pone a los profesores ¿En qué condiciones laborales asumiría una empresa privada a trabajadores que, por su condición de funcionarios, tienen garantizados unos derechos y una estabilidad laboral que choca de frente con los abusos a los que son sometidos los trabajadores de la enseñanza privada?
Ayer se abrió la puerta y se cursó invitación a la Orgía Privatizadora que se celebrará, si no lo remediamos, en fechas próximas. La Asociación de Colegios Religiosos ya ha confirmado su asistencia y participación entusiasta con la anuencia de monseñor Rouco Varela y el Club de la Mitra.
Si te has quedado frío, abrígate compañero, no sea que te constipes y descubras en carne propia que lo de la Sanidad Pública es todavía peor.
No era cuestión de ser agoreros pero, desde el primer día, se notaba que bajo la espesa y mullida lana del cordero aparecía el ralo y desigual pelaje del lobo. Siendo esto preocupante lo es más que no haya sido más que un disfraz sobre un disfraz porque, ahora se aprecia con nitidez, bajo la piel del lobo asoman desafiantes las poderosas garras de un buitre que, con precisión quirúrgica, se aplica a la tarea de despedazar los tejidos de la Enseñanza Pública. Previamente debilitada al reducirle implacablemente la dosis presupuestaria de alimento.
La jugadita, llegado este momento de la estrategia, se luce con descaro: La Consejera, Lucía Figar, manifiesta que está dispuesta a ofrecer los conciertos educativos que sean necesarios para privatizar (¡Huy, perdón! concertar) todos los centros cuyos ayuntamientos los soliciten. No sé si lo he entendido bien; no se puede dotar a los presupuestos del dinero suficiente para garantizar una Enseñanza Pública de calidad y, sin embargo, hay dinero a espuertas para cometer esta tropelía. Seguramente soy muy malpensado pero esto es lo que parece: Primero te ahogo y después acudo raudo al rescate.
Debo estar un poco perdido en esto de las relaciones entre política y dineros porque, desde siempre, yo tenía entendido que el fin último (y legítimo) de una empresa es conseguir beneficios y si la gestión privada de los colegios permite un trasvase de dinero público a manos privadas que prestan un servicio y obtienen beneficios ¿No sería mejor que esa cifra, mediante la gestión pública, redundase directamente en aumentar la calidad de la enseñanza? ¿Quién serían los beneficiarios, los sufridos ciudadanos o los empresarios, se vistan de traje o de sotana? Sólo pararme a pensar en el ideario que transmitirían a los estudiantes me pone los pelos de punta ¿Tendrán previsto montar una especie de vivero de futuros votantes del PP? Tampoco sería recomendable pasar por alto la situación en la que se pone a los profesores ¿En qué condiciones laborales asumiría una empresa privada a trabajadores que, por su condición de funcionarios, tienen garantizados unos derechos y una estabilidad laboral que choca de frente con los abusos a los que son sometidos los trabajadores de la enseñanza privada?
Ayer se abrió la puerta y se cursó invitación a la Orgía Privatizadora que se celebrará, si no lo remediamos, en fechas próximas. La Asociación de Colegios Religiosos ya ha confirmado su asistencia y participación entusiasta con la anuencia de monseñor Rouco Varela y el Club de la Mitra.
Si te has quedado frío, abrígate compañero, no sea que te constipes y descubras en carne propia que lo de la Sanidad Pública es todavía peor.
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